
Nuestro Padre Jesús Nazareno se sitúa frente a la Virgen de la Amargura en la mañana del Viernes Santo, cuando procesionaba en la semana Santa. Al fondo, tras Jesús, podemos ver la fachada de la capilla del Asilo y, en primer plano, el paso de la Virgen de espaldas, en el que destaca que aún se llevara a hombros por los acogidos en PROMI en un sencillo trono que parece de madera forrada de terciopelo con incrustaciones de metal dorado.
Se ha corregido la información de esta fotografía, gracias al comentario de Luis Félix Ruiz Sánchez. También informa de este momento de aquel viernes Santo de 1988 La Opinión en su número 3058 (17 de abril) y cita como únicos pasos de esa mañana los de Jesús Nazareno y la Virgen de la Amargura (como curiosidad, en el citado número de La Opinión aparece una fotografía de esta dolorosa tomada de frente en el mismo lugar que el que muestra la que ofrecemos en el blog).